Publicado por Craig Borlase on 19 December 2018

Se acerca la navidad. Pero este no es un post que te exhorta a tomarte el tiempo de estar quieto en medio del caos, y no es una perorata contra el comercialismo. En todo caso, queremos que estés aún más sorprendido al respecto.

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes, dice el Señor. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. En esos días, cuando oren, los escucharé. Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme. Sí, me encontrarán, dice el Señor. Pondré fin a su cautiverio y restableceré su bienestar. Los reuniré de las naciones adonde los envié y los llevaré a casa, de regreso a su propia tierra. Jeremías29:11-14

PENSAMIENTO:

A todos nos encanta cuando las promesas de Dios se cumplen, ¿verdad? No hay mucho para superar esos momentos en los que puede sentarse y saber con absoluta certeza que Dios ha hecho exactamente lo que dijo que haría.

Luego están los momentos en que Él hace esas promesas. También son bastante dulces. ¿Qué tan grande es cuando tenemos uno de esos presentimientos profundos que Dios nos ha contado un secreto y reveló solo un vistazo de Sus planes?

Pero ¿qué pasa con la brecha en el medio? ¿Cómo nos sentimos cuando nos encontramos esperando que Dios actúe?

Esos largos, silenciosos días, meses y años.

Pregunte a cualquier niño que haya buscado en los rincones más oscuros de la casa en busca de regalos de Navidad, y le dirán que la paciencia no es la más fácil de las virtudes. ¿Podría ser que como cristianos se supone que debemos estar haciendo algo mientras esperamos que lleguen las grandes promesas de Dios?

Echa un vistazo a los versos anteriores. Dios sabe los planes que tiene para nosotros, es decir, lo obvio, pero es la segunda oración la que ilumina una luz. “cuando oren, los escucharé”. Se supone que debemos estar activos mientras esperamos a que Dios cumpla esas promesas. Se supone que debemos estar buscándole, escuchándole. ¿Por qué? Porque la relación con Él es precisamente para lo que estamos hechos.

INVITACIÓN:

¿Qué estás esperando en Dios? Recuerda sus promesas y tómate un tiempo hoy para pensar, orar y (lo más importante de todo) escucharle. Y si estás atascado y no puedes pensar en ninguno de los planes que Él te prometio, ¿por qué no encuentras a alguien que conoce y en quien confías y hablas y oras al respecto?

ORACIÓN:

Dios, puede ser muy difícil esperar a veces. Podemos asustarnos y estresarnos y tratar de manejar la situación por nosotros mismos. Ayúdame a hacerlo mejor. Ayúdame a saber dónde encontrarte para tener intimidad y contigo.

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